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El papel clave de las certificaciones ambientales en México
Las certificaciones y bonos emitidos por el gobierno para las empresas que reducen sus emisiones se convierten en herramientas clave que impulsan el cuidado ambiental y el crecimiento empresarial.
Las emisiones de GEI deben reducirse entre 40 y 70 % para 2050, según el Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
Las empresas que utilizan tecnologías para medir sus emisiones de carbono están mejor preparadas para mitigar los riesgos asociados con el cambio climático.
Según el estudio reciente de IBM, “Toma de decisiones de los CEO en la era de la IA”, el 42 % de los CEO encuestados a nivel mundial señalan la sostenibilidad ambiental como su principal reto en los próximos tres años; el estudio también señala que enfrentan presión para adoptar tecnologías de gestión de datos tan eficientes que puedan determinar el desempeño ambiental de cada empresa y buscar alternativas para brindar soluciones a los desafíos que enfrentan las organizaciones que buscan reducir sus emisiones de GEI (gases de efecto invernadero).
El 95 % de las organizaciones encuestadas han desarrollado propuestas ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) en México: solo el 7 % dice haber avanzado significativamente hacia sus objetivos y el 65 % dice tener dificultades para gestionar una gran cantidad de datos manuales. Por ello, es completamente esencial aprovechar soluciones tecnológicas Cleantech enfocadas en la descarbonización, para transformar la capacidad de recopilar, analizar e informar inventarios de huella de carbono.
Por otro lado, en línea con su compromiso con el cuidado ambiental y la preservación del medio ambiente, el gobierno mexicano ha implementado instrumentos como el Sistema de Comercio de Emisiones. Este establece un límite de emisiones para las industrias que superan las 100 mil toneladas de GEI al año, con el objetivo de evitar la emisión excesiva de gases contaminantes. Como parte de esta iniciativa, el gobierno pretende emitir bonos en forma de incentivos financieros para aquellas empresas que lleven a cabo actividades de reducción de dióxido de carbono, fomentando así la participación activa de las empresas en la transición hacia una economía baja en carbono.
Los datos respaldan la importancia de este tipo de implementaciones. Según el Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), las emisiones de GEI deben reducirse entre 40 y 70 % para 2050, en comparación con los niveles de 2010, para limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 grados Celsius. Este objetivo solo puede lograrse mediante acciones coordinadas de los sectores público y privado.
El sistema de certificación no se limita solo a reducir emisiones, también busca promover la adopción de tecnologías limpias y generar oportunidades económicas mediante nuevos mercados. Esto se traduce en un incentivo adicional para que las empresas inviertan en proyectos sostenibles y adopten prácticas más amigables con el medio ambiente.
En este sentido, el uso de certificaciones y bonos se posiciona como una estrategia efectiva para alcanzar las metas climáticas y avanzar hacia una economía sostenible. La posibilidad de obtener estas herramientas, a través de empresas Cleantech, no solo promueve la reducción de emisiones, sino que también estimula la innovación tecnológica y genera nuevas oportunidades económicas en sectores como energías renovables, eficiencia energética y movilidad sostenible. El uso de certificaciones y bonos representa un incentivo clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y promover una economía baja en carbono en México. Empresas como Oxtron desempeñan un papel fundamental al convertirse en aliadas de todo tipo de negocios que les permitan obtener validación de reducciones de emisiones, brindando la oportunidad de reducir el impacto ambiental de distintos procesos empresariales, además de agregar un valor distintivo que puede significar una ventaja competitiva.
Este enfoque no solo busca reducir emisiones, sino también impulsar la adopción de tecnologías limpias y generar oportunidades económicas mediante nuevos mercados.
El camino hacia una economía baja en carbono presenta desafíos, pero también oportunidades. México tiene un gran potencial para liderar esta transición gracias a su riqueza en recursos naturales, su compromiso gubernamental y la participación activa de las empresas. Es esencial que tanto los sectores público como privado cuenten con tecnologías aliadas para captar y transformar las emisiones de carbono con el fin de impulsar la adopción de prácticas sostenibles y promover una economía resiliente y baja en carbono que beneficie tanto al medio ambiente como a la sociedad en su conjunto.
